Cómo reducir un texto sin perder claridad
Reducir un texto no significa empobrecerlo. Significa quitar fricción. Cuando eliminas lo redundante, la idea central respira mejor y el lector llega antes a lo importante.
Empieza por lo repetido
- Busca palabras, conceptos o estructuras que aparezcan una y otra vez.
- Si dos frases dicen casi lo mismo, conserva la más clara.
Después recorta la periferia
- Adverbios débiles, introducciones largas y justificaciones innecesarias suelen ser recortables.
- Los conectores sobran cuando la relación entre ideas ya es evidente.
Haz una última pasada visual
- Los bloques cortos suelen leerse mejor.
- Más aire y menos densidad suelen mejorar la comprensión.